GRI ya no alcanza: qué cambia en 2026 con las NIIF S1/S2 para las empresas del NOA

GRI ya no alcanza: qué cambia en 2026 con las NIIF S1/S2 para las empresas del NOA

Un mismo dato, dos idiomas

Una empresa mide cuánta agua extrae y en qué zonas. Bajo el estándar GRI, ese dato se reporta en metros cúbicos y porcentaje de estrés hídrico: el lenguaje del impacto ambiental. Bajo las NIIF S1/S2, el mismo dato debe expresarse como riesgo financiero: cuánto capital está expuesto y cuánta inversión demanda mitigarlo.

No es un detalle técnico. Es un cambio de a quién le hablás: del público general y la comunidad, al inversor, el banco y el directorio.

Qué pasó (y por qué este es el año)

La Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE) emitió una Resolución Técnica que adopta tanto los estándares GRI como las NIIF-S (S1 y S2) como marcos aceptables para los informes de sostenibilidad en el país, con vigencia para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2026. En paralelo, la Comisión Nacional de Valores (CNV) avanza en su implementación junto a la FACPCE para las entidades que regula.

Hasta ahora, el mapeo GRI → NIIF S1/S2 era un tema de México, Chile o Perú. Desde este año, es un tema argentino.

¿A quién le aplica primero?

No a todos por igual. La prioridad recae sobre las empresas que ya le reportan al mercado financiero:

  • Las reguladas por CNV o que emiten deuda (por ejemplo, obligaciones negociables vinculadas a sostenibilidad).
  • Las que exportan y enfrentan exigencias ESG de sus compradores internacionales.
  • Las de sectores intensivos del NOA minería y litio, agroindustria, azúcar, cítricos, vino que ya elaboran reportes bajo GRI.

Para las PyMEs proveedoras de estas empresas, el efecto llega por cascada: cuando una compañía grande reporta, empieza a pedirle datos a su cadena de proveedores.

El “gap”: dónde se rompe el puente

Pasar de GRI a NIIF S1/S2 no es traducir palabra por palabra. Aparecen brechas típicas:

  • Metas climáticas declaradas en un marco pero ausentes en el otro.
  • Datos de impacto sin su contracara financiera (un volumen de agua o de emisiones que nunca se traduce en cifras de riesgo o costo).
  • Oportunidades invisibles: activos como energía renovable o flota eléctrica que generan valor económico demostrable, pero que no se reportan como tal.

Identificar estas brechas con tiempo es lo que permite llegar ordenado a los próximos ejercicios, en lugar de improvisar bajo presión.

Qué conviene hacer ahora

            1          Diagnóstico: revisar si tu reporte actual (GRI o equivalente) cubre los cuatro pilares que pide la NIIF S2 — gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos.

            2          Mapeo de brechas: cruzar indicador por indicador qué está cubierto, qué es parcial y qué falta.

            3          Cuantificación financiera: traducir los impactos materiales a lenguaje de riesgo y oportunidad.

            4          Trazabilidad: documentar cada supuesto y cada estimación. En sostenibilidad, lo que no es trazable, no es defendible.

Nuestra mirada

En ESG Consulting trabajamos como facilitadores de este proceso: ayudamos a las empresas del NOA a construir el puente entre la narrativa de impacto y la información financiera, con rigor técnico y trazabilidad. La tecnología nos permite acelerar el análisis, pero el criterio profesional y la responsabilidad sobre la información siguen siendo insustituibles.

Si tu organización ya reporta bajo GRI y querés entender qué te separa de las NIIF S1/S2, conversemos.

ESG Consulting Sostenibilidad con criterio técnico en el NOA.

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