Califica BP WIM Argentina: el primer sello que mide la equidad de género en toda la cadena minera (y por qué ya no es solo un tema de Recursos Humanos)

Califica BP WIM Argentina: el primer sello que mide la equidad de género en toda la cadena minera (y por qué ya no es solo un tema de Recursos Humanos)

La minería argentina construyó, en pocos años, un ecosistema de estándares para medir lo ambiental: HMS/TSM para la operación, GISTM para relaves, GRI y las NIIF-S para el reporte. La «S» de ESG, en cambio, venía sin un instrumento equivalente: políticas de género e inclusión que cada empresa declaraba a su manera, sin un sistema común que permitiera compararlas, auditarlas o exigirlas a un proveedor. Esa asimetría empezó a cerrarse el 6 de julio de 2026, con el lanzamiento del programa Califica Buenas Prácticas (BP) WIM Argentina.

Qué es, en una definición honesta

Es un sistema impulsado por Women in Mining (WIM) Argentina para certificar la implementación de políticas de equidad de género e inclusión en organizaciones del sector minero. No nace como una iniciativa aislada: a la adhesión se sumaron la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y las cámaras mineras provinciales de San Juan, Salta, Santa Cruz, Mendoza, Jujuy y La Rioja, además de YCRT, universidades y cámaras de proveedores. Está dirigido tanto a empresas operadoras como a proveedoras e instituciones del sector, es decir, a toda la cadena, no solo a la punta visible.

Cómo funciona el proceso

El esquema tiene una lógica de sistema de gestión, no de sello declarativo: arranca con un diagnóstico organizacional inicial, sigue con doce semanas de implementación asistidas por herramientas tecnológicas, y cierra con una evaluación que determina si corresponde otorgar el sello WIM. Es la misma arquitectura que ya vimos en otros estándares que analizamos en este blog (autoevaluación, evidencia, verificación externa): sin diagnóstico de partida y sin evidencia de proceso, no hay certificación posible.

Sobre qué normas se apoya

El programa no inventa un marco de referencia propio: se apoya en dos normas ya existentes. La IRAM-ISO 57001:2023, que especifica los requisitos de un Sistema de Gestión para la Equidad de Género (SIGEG) y que exige un diagnóstico de brechas actualizado como punto de partida. Y la ISO 53800:2024, el primer estándar internacional ISO orientado específicamente a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en las organizaciones, con foco en decisión, liderazgo, equidad salarial y prevención de la violencia de género. Que el sello minero se construya sobre estas dos normas, y no sobre criterios propios, es lo que le da comparabilidad y trazabilidad.

«No es un programa de Recursos Humanos»

Karina Viñas, del Comité de Género y Diversidad de WIM Argentina, lo planteó sin rodeos: «No es un programa de Recursos Humanos. Es un programa estratégico de gobernanza». La distinción importa. Un programa de RRHH se gestiona puertas adentro y no necesariamente deja registro auditable; un programa de gobernanza se reporta, se verifica y, cada vez más, se le pide al proveedor antes de firmarle un contrato.

Por qué le pega a toda la cadena, no solo a la operadora

Sandra Barceló, directora ejecutiva de la Cámara Minera de San Juan, resumió el cambio de reglas: «El costo de no aplicar criterios ESG es quedar fuera del sistema de minería». Cada vez más licitaciones y procesos de compra evalúan el desempeño ESG de un proveedor antes de abrir su propuesta económica. Para una pyme proveedora de la cadena minera del NOA, esto significa que la equidad de género deja de ser un tema de reputación institucional y pasa a ser, lisa y llanamente, un requisito de acceso a negocio.

Qué se puede hacer hoy

El programa está recién lanzado y todavía no hay resultados de certificaciones para evaluar, pero el camino que propone (diagnóstico de brechas, evidencia de proceso, evaluación externa) es exactamente la misma lógica que ya usamos en nuestros diagnósticos ESG integrales, que cubren las tres dimensiones (ambiental, social y de gobernanza) y no solo la ambiental. Para una operadora o proveedora que empieza a recibir este tipo de exigencias de sus clientes o financiadores, el primer paso es el mismo de siempre: relevar dónde está parada hoy contra el estándar, antes de que se lo pida un cliente o un pliego de licitación.

En ESG Consulting acompañamos diagnósticos ESG que integran gobernanza, gestión social y ambiente bajo un mismo criterio de evidencia trazable. Si tu organización empieza a ver este tipo de requisitos en licitaciones o auditorías de proveedores, conviene anticiparse al diagnóstico antes de que llegue como condición de contrato.

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