La minería del Noroeste Argentino (Salta, Jujuy y Catamarca) atraviesa en este último trimestre de 2026 un punto de inflexión estructural. Tras un lustro dominado por campañas intensivas de exploración avanzada, construcción de campamentos pioneros y operación de plantas piloto, la región ha ingresado de lleno en la fase de consolidación productiva y expansión comercial en salares de litio, en paralelo al inicio de obras de infraestructura temprana para los grandes proyectos de cobre.
Sin embargo, este salto de escala trae aparejado un riesgo técnico, regulatorio y financiero que suele subestimarse en los directorios: la acumulación silenciosa de pasivos ambientales intrínsecos de las etapas previas dentro del propio polígono activo de la mina.
Plataformas de perforación diamantina desafectadas, pozos de bombeo o monitoreo antiguos sin obturación definitiva, pozas de evaporación piloto fuera de circuito, canteras de áridos agotadas, acopios de suelo orgánico (*topsoil*) degradados por el viento puneño y campamentos modulares de construcción que quedaron obsoletos suelen permanecer en el terreno bajo la promesa implícita de que *»se remediarán al final de la vida útil de la mina (Life of Mine – LOM)»*.
Hoy, tanto las autoridades mineras y ambientales provinciales al evaluar las Renovaciones Bianuales del Informe de Impacto Ambiental (RBIIA) bajo la Ley Nacional N° 24.585 y marcos específicos como la Resolución N° 019/2019 de la Secretaría de Minería y Energía de Salta como los auditores internacionales bajo el nuevo estándar GRI 14: Sector Minero (vigente desde el 1 de enero de 2026) y los bancos de *Project Finance*, han clausurado esa postergación: toda instalación o frente desafectado que no entra en un programa auditable de Cierre Progresivo pasa a contabilizarse como un pasivo ambiental activo.
- Diferenciando el plano financiero del terreno: De la garantía contable a la ingeniería física de la Resolución 019/2019
En nuestras publicaciones de agosto y septiembre analizamos, respectivamente, la brecha legislativa nacional en materia de cierre de minas y las diferencias jurídicas entre el asiento contable de retiro de activos (*Asset Retirement Obligation* – ARO bajo NIC 37) y las garantías financieras líquidas exigidas en el marco del RIGI.
El desafío que abordamos hoy es estrictamente operativo y de auditoría en campo: ¿qué ocurre cuando los inspectores provinciales o los consultores técnicos independientes (*Independent Environmental and Social Consultants* – IESC) recorren el yacimiento a 4.000 msnm para verificar si el Plan de Cierre se está ejecutando en la práctica?
La Resolución N° 019/2019 de la Secretaría de Minería y Energía de Salta —referente técnico en la región junto con las exigencias de actualización de IIA en Jujuy y Catamarca— estructura el Plan de Cierre de Minas no como un documento estático para el día después del agotamiento del mineral, sino como un instrumento dinámico de gestión continua que distingue tres etapas obligatorias: Cierre Progresivo, Cierre Final y Post-Cierre.
En la instancia de evaluación de cada actualización bianual del IIA (RBIIA), la autoridad técnica verifica que el operador no arrastre áreas intervenidas ociosas sin tratamiento. Cuando un proyecto pasa de exploración avanzada o planta piloto a operación comercial sin haber ejecutado el cierre concurrente de las instalaciones temporales previas, se configura una brecha de cumplimiento físico que impacta en tres frentes simultáneos:
- Riesgo de condicionamiento de la DIA: La autoridad de aplicación puede supeditar la aprobación de nuevas etapas constructivas o ampliaciones de planta al saneamiento previo de las plataformas, pozos y préstamos históricos.
- Penalización en el cálculo de garantías: Todo pasivo no remediado durante la etapa operativa incrementa la superficie disturbada neta y, por ende, eleva el monto de la garantía financiera o póliza de caución ambiental que la compañía debe inmovilizar.
- Exposición en el reporte corporativo bajo GRI 14: Desde el 1 de enero de 2026, el estándar GRI 14 (*Mining Sector 2024*) obliga a las empresas mineras a reportar de forma desagregada por sitio (*site-level*) la superficie total de tierra disturbada versus la superficie efectivamente rehabilitada o restaurada durante el período, exponiendo ante los inversores cualquier estancamiento en la remediación concurrente.
2. Los 4 focos críticos de la auditoría de Cierre Progresivo en la Puna
Auditar el cierre progresivo en los ecosistemas áridos y salinos de la Puna (por encima de los 3.700 msnm) requiere criterios de ingeniería ambiental muy distintos a los de una mina en llanura o clima templado. En un ambiente con precipitaciones de entre 50 y 150 mm anuales concentradas en tormentas estivales torrenciales, altísima radiación ultravioleta, vientos intensos y suelos esqueléticos, la naturaleza no disimula los errores de movimiento de suelos.
En las auditorías técnicas de campo que realizamos desde ESG Consulting S.A.S., el control de remediación continua se concentra en cuatro puntos neurálgicos:
- Cómo estructurar un Sistema de Liberación Ambiental Interna por «Unidades de Cierre»
El error más frecuente en la gestión operativa es dejar el Plan de Cierre en un estante de la gerencia de Medio Ambiente hasta dos meses antes de vencer el plazo de presentación del RBIIA, mientras las gerencias de Perforación, Proyectos, Construcción y Operaciones ejecutan obras y abandonan frentes sin un protocolo de entrega.
Para alinear la operación con la Resolución 019/2019 de Salta, el Estándar GRI 14 y la Guía de Cierre Integrado de Minas del ICMM, las operadoras líderes implementan un sistema de Liberación Ambiental Interna por Unidades de Cierre:
- Subdivisión del yacimiento en Unidades de Gestión de Cierre (UGC): Cada plataforma de perforación, pozo, tramo de camino temporal, cantera de áridos, nave de campamento pionero o poza piloto tiene un código único en el Sistema de Información Geográfica (GIS) vinculado al inventario de pasivos y al cálculo del ARO.
- El «Certificado de Cierre Progresivo Interno» (Handover Operativo): Ninguna contratista de perforación o movimiento de suelos recibe la liberación final de retenciones contractuales hasta que el área de Medio Ambiente firma en campo el acta de conformidad de remediación de la plataforma o frente intervenido (verificando retiro de residuos, ausencia de hidrocarburos en suelo, sellado de cámaras, escarificado y reperfilado).
- Monitoreo de Estabilidad Física, Geoquímica e Hidrológica: Conforme a las directrices del ICMM y de HMS/TSM (CAEM), una unidad remediada no se da por cerrada con el último paso de la motoniveladora. Ingresa en una fase de monitoreo de verificación (mediante fotogrametría con drones, control de erosión y seguimiento de cobertura vegetal) para demostrar que el sitio ha alcanzado una condición autoportante y estable frente a las tormentas estivales y el viento puneño.
- Dossier de Evidencia para el RBIIA y el Auditor Financiero: Cada unidad rehabilitada genera una ficha técnica auditada (con ortomosaicos *antes/después*, ensayos de laboratorio de suelo/agua, actas de obturación y costos reales incurridos). Este dossier cumple una doble función estratégica: demuestra cumplimiento fehaciente ante la Secretaría de Minería provincial y permite al Directorio Financiero (CFO) descontar pasivos físicos ya ejecutados, reduciendo la exposición en el balance y en las garantías exigibles.
Conclusión: Remediar mientras se opera es la decisión financiera más rentable
En la minería moderna de litio y cobre, postergar la remediación de plataformas, pozos y áreas temporales para el final de la vida útil del proyecto es un mal negocio técnico, financiero y reputacional. Mover un metro cúbico de suelo hoy, aprovechando los equipos viales, la logística de campamento y la supervisión que ya están activos en el yacimiento, cuesta una fracción de lo que costará movilizar una flota contratista a 4.000 msnm dentro de veinte años, cuando la mina ya no genere flujo de caja operativo.
Además, frente a las comunidades originarias de la Puna y a las autoridades provinciales, la única promesa creíble sobre cómo quedará el territorio mañana es mostrar cómo se están rehabilitando hoy las áreas que dejaron de utilizarse ayer.
Desde ESG Consulting S.A.S. acompañamos a las compañías mineras y directorios técnicos del NOA en la transformación de sus planes de cierre conceptuales en programas operativos auditables:
- Auditoría en Terreno de Cierre Progresivo y Pasivos Operativos: Relevamiento técnico e inventario GIS de instalaciones desafectadas (plataformas, pozos, canteras, pozas piloto y acopios de *topsoil*) previo a la presentación de Renovaciones Bianuales (RBIIA).
- Actualización de Planes de Cierre bajo Resolución 019/2019 (Salta), Normativa del NOA e ICMM: Ingeniería conceptual y de detalle para estabilidad física, geoquímica e hidrológica, integrada con el Protocolo de Cierre de Minas HMS/TSM.
- Protocolos de Obturación Hidrogeológica y Liberación de Contratistas: Diseño de estándares operativos (*Handover*) para asegurar que las campañas de perforación y obras civiles cierren sus frentes sin heredar pasivos a la operación.
- Alineación con GRI 14 (2026) y Conciliación Técnica de ARO: Estructuración de métricas verificables de tierras disturbadas vs. rehabilitadas y respaldo técnico para la actualización de provisiones contables y garantías ambientales.
Para evaluar el estado de sus compromisos de cierre progresivo y optimizar su próximo informe bianual:
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