Durante años, la pregunta sobre el reporte de sostenibilidad en Argentina se planteó en potencial: si algún día sería obligatorio, si convergeríamos con los estándares internacionales, si el viejo Balance Social iba a quedar atrás. Esa etapa terminó. La norma que ordena cómo se preparan los informes de sostenibilidad ya tiene número, marcos de referencia y fecha de aplicación. Se llama Resolución Técnica N.° 60 de la FACPCE, y surgió del Proyecto N.° 53 que estuvo en consulta pública desde marzo de 2025.
Conviene decir qué es y qué no es, con la precisión que el tema merece, porque en el propio nombre ya hubo confusiones (el borrador circuló como «Proyecto 53» y muchos lo citaron por ese número, cuando la Resolución Técnica definitiva quedó numerada como 60).
Qué establece la RT 60
La RT 60 deroga a la Resolución Técnica N.° 36, la que regulaba el Balance Social, y la reemplaza por un esquema alineado con los estándares que hoy usa el mundo. En concreto, adopta como marcos aceptables para preparar informes de sostenibilidad las Normas GRI (Global Reporting Initiative) y las Normas NIIF-S, es decir las NIIF S1 y S2 emitidas por el ISSB de la Fundación IFRS.
La lógica es la convergencia: en lugar de un formato local aislado, Argentina se apoya en el lenguaje que ya piden inversores, bancos y casas matrices. Eso mejora la comparabilidad de la información y baja la fricción para una empresa que reporta acá pero se financia o vende afuera.
La fecha que importa, y por qué es una buena noticia
El punto que muchos pasan por alto: la aplicación obligatoria rige para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027. La FACPCE postergó esa fecha respecto del cronograma inicial (que apuntaba a 2026) justamente para dar tiempo de preparación a las organizaciones, y permite la aplicación anticipada para quien quiera adelantarse.
Leído en clave de gestión, esto no es una prórroga para relajarse, es una ventana. El bienio 2025-2026 es exactamente el período recomendado para hacer el diagnóstico de brechas y capacitar a los equipos, de modo de llegar al primer ejercicio obligatorio con el sistema andando y no improvisando sobre la fecha de cierre. La empresa que usa este tiempo llega con evidencia ordenada; la que espera a 2027 va a reconstruir información hacia atrás, que siempre cuesta más caro.
Qué son, en criollo, las NIIF S1 y S2
La NIIF S1 fija los requisitos generales: qué información de sostenibilidad relevante para el valor de la empresa hay que divulgar, y cómo conectarla con los estados financieros. La NIIF S2 se enfoca en clima, y está construida sobre los cuatro pilares que ya conocíamos del marco TCFD: gobernanza, estrategia, gestión de riesgos, y métricas y objetivos.
Para una consultora que ya trabaja con matrices de materialidad, análisis de riesgos climáticos y reportes GRI, nada de esto es territorio desconocido. La novedad no es el concepto, es que ahora tiene fuerza normativa local y un calendario concreto. La CNV, además, viene avanzando en su implementación para las entidades que regula.
El puente GRI a NIIF, que es donde está el trabajo real
Muchas empresas del NOA (azúcar y bioenergía, litio, cítricos, vino) ya reportan bajo GRI o tienen avanzada su matriz de materialidad. Para ellas, la RT 60 no obliga a empezar de cero, sino a construir un puente: traducir lo que ya miden al lenguaje de las NIIF-S, identificar qué información financiera de la sostenibilidad falta, y conectar ambos mundos (el reporte de impacto y el estado financiero) bajo la misma moneda y con referencias cruzadas.
Ese puente es un gap analysis: qué exige la norma, qué tengo hoy, qué me falta, y un plan para cerrarlo. Es un trabajo minucioso de cruzar marcos indicador por indicador. Y es precisamente ahí donde vale la pena hablar de inteligencia artificial sin marketing.
La IA cambia cómo se prepara el reporte, no quién lo firma
Vale ser honesto con lo que la IA hace y lo que no hace en este proceso.
Lo que sí acelera, y mucho: cruzar la taxonomía de un estándar contra otro (mapear un contenido GRI a su equivalente en NIIF S1/S2), ordenar y clasificar evidencia dispersa, preparar borradores de la estructura de una base de datos ESG, y sistematizar el diagnóstico de brechas que a mano lleva semanas. En análisis de materialidad, una IA bien configurada ayuda a rastrear señales y a no dejar temas afuera.
Lo que no reemplaza: el juicio de materialidad (decidir qué es realmente relevante para esta empresa y sus grupos de interés es una decisión con criterio profesional, no un output), la verificación contra la fuente primaria, y la firma. El dato que sale de una IA sin trazabilidad no es un dato reportable, del mismo modo que una buena práctica sin registro no existe para un auditor. La IA baja el costo de la parte mecánica y libera tiempo para lo que sí requiere criterio.
Dicho de otro modo: la IA no convierte a nadie en experto en NIIF-S de un día para el otro, pero le da a un equipo que sabe lo que hace una palanca para llegar a 2027 preparado y a un costo razonable. Esa combinación (conocimiento del marco más herramienta que acelera) es la que estamos incorporando a nuestra propia forma de trabajar.
Qué se puede hacer hoy
Para una empresa que mira la RT 60, el camino tiene etapas claras: un diagnóstico de brechas contra GRI y NIIF S1/S2, la construcción o actualización de la matriz de materialidad, el ordenamiento de la base de datos ESG por indicador, y la preparación del primer informe con tiempo, no contra reloj. Todo eso se puede empezar en 2026 para llegar holgado a 2027.
En ESG Consulting acompañamos ese recorrido integrándolo con los marcos que ya trabajamos con nuestros clientes (GRI, SASB, TCFD, ISO 14001, y las propias NIIF S1 y S2). Ya escribimos antes sobre la implementación de IFRS S1 y S2 en la industria y sobre cómo elegir entre GRI, SASB e IFRS; esta nota agrega lo que faltaba: la norma local que los vuelve exigibles, con nombre, número y fecha. Si tu organización ya reporta GRI o está regulada por la CNV, el momento de armar el puente es ahora.